En 2012, al morir la condesa de Torre Arias,Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno y Seebacher, sin descendencia y previo acuerdo con el Ayuntamiento de Madrid de 1986, pasó a depender de éste, la finca de catorce hectáreas situada en el barrio de Canillejas. Antes de constituirse como parque urbano, se estudió durante la alcaldía de Ana Botella, la posibilidad de ser cedido a la Universidad de Navarra en la que estaba previsto el derribo de algunas de las edificaciones históricas, pero la oposición vecinal consiguió que fuese desestimada dicha propuesta por los tribunales.
La denominación de Torre Arias es del año 1913. Anteriormente fue también llamada Quinta de Aguilar, Quinta de Garro, Quinta de Bedmar (1850) y Quinta de Canillejas (alrededor de 1870) . Destaca dentro del recinto el palacio cuyo primer antecedente fue la primitiva construcción fue realizada entre los años 1580 a 1602. Esta Quinta de Aguilar cobró cierto protagonismo durante la Guerra de Sucesión, pues fijó aquí su residencia el archiduque Carlos de Austria antes de efectuar su entrada en Madrid el 28 de septiembre de 1710. La apariencia actual del palacio data de la época de los marqueses de Bedmar en la que tras el incendio de su palacio capitalino en 1874 los marqueses tuvieron que trasladarse a la Quinta de Canillejas hasta que los destrozos provocados por el fuego quedaran reparados.
Es seguro que el estado del palacio en esa motivó que se reformara completamente .La nueva construcción realizada en ladrillo fino visto en 1877 se extendió a todas las fachadas en el omnipresente estilo neomudéjar imperante en esa época aunque a la vista de la fachada, y con el objeto de dar una apariencia neomedievalista, presenta un particular corte victoriano, estilo por otro lado inusual en Madrid. Se desconoce el nombre de sus autores, aunque por la gran similitud con la contemporánea Cárcel Modelo (hoy desaparecida) se cree que pudo ser diseñada por el arquitecto Tomás Aranguren.
El área actual del parque contiene una gran diversidad vegetal en la que destaca una encina de más de 300 años. También destacan además del palacio otras construcciones como las caballerizas, bodegas y establos.
Un trozo de la historia de Madrid se encuentra en el interior de un anodino garaje subterráneo y constituye una agradable sorpresa para aquellos que buscan aparcamiento por las inmediaciones del Palacio Real. En efecto; se trata de los restos de la llamada Torre de los Huesos, construida en el siglo XI por los habitantes musulmanes del Madrid de aquella época cuando aún se llamaba Maǧrīţ. Se trataba de una torre de vigilancia situada en el exterior del recinto amurallado, junto al cauce del antiguo Arroyo del Arenal, establecida aquí dos siglos después de la construcción de las murallas musulmanas en el siglo IX. Su función consistiría en avisar del posible acercamiento de tropas de los reinos cristianos del norte en sus incursiones de saqueo por esta zona del centro de la Península. El nombre de esta atalaya deriva de la Huesa del Raf, el antiguo cementerio islámico, en cuyas cercanías se hallaba la torre. Cuando Alfonso VI conquistó la ciudad, la torre pasó a formar parte ...
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