Nada más bajarnos de la estación de tren de Alcalá de Henares y al dirigirnos al centro histórico de la ciudad es imposible que no nos fijemos en un edificio de ladrillo de estilo mudéjar profusamente decorado que recuerda el palacio de Comillas de Gaudí. Es el conocido como Palacio Laredo que recibe ese nombre por Manuel José Laredo (1842-1896) que además de ser Alcalde de Alcalá de Henares fue también pintor, decorador y restaurador.
El edificio finalizado en 1886 esta construido en estilo ecléctico en el que dominan el neomudéjar, el neogótico y el modernismo y es la obra más personal de su autor, destinada a ser su vivienda particular. Aunque el arquitecto responsable del proyecto fue Juan José de Urquijo, el verdadero artífice del proyecto fue Laredo quien inspirándose en el movimiento “Arts and Crafts” de William Morris en Inglaterra, ejerció todas sus facetas artísticas, asumiendo personalmente cada una de las fases de su construcción, desde la elaboración de los planos hasta la decoración interior. En el exterior, además de las fachadas de ladrillo con gran variedad de dibujos geométricos y los miradores con celosías moriscas, destaca la torre del reloj-minarete rematada con una cúpula de escamas de cerámica vidriada en colores verde y blanco. En el interior fue el propio Laredo se encargó de pintar las paredes con diseños ambientales modernistas y otros inspirados en los frescos descubiertos en la ciudad romana de Pompeya. Destacan las pinturas de distintos monarcas en el llamado ‘Salón de los Reyes’ en cuyo techo está representado el firmamento tal como se conocía en la Edad Media. En su interior dominan todos los elementos neomudéjares y moriscos propios de esta época en la que hay estancias la pequeña sala árabe, de rica decoración a base de yesos y azulejos inspirada por la Alhambra de Granada y otros edificios de tradición andalusí.. Para potenciar ese estilo dominante, Laredo no dudo en acoplar elementos arqueológicos procedentes de otros edificios como por ejemplo la bóveda y columnas del Castillo de Santorcaz, artesanados del palacio de los Marqueses de Tendilla y azulejos procedentes del Palacio de Pedro I el Cruel, entre otros.
En la actualidad el edificio acoge un pequeño museo donde se puede ver entre otras piezas un ejemplar completo de la Biblia Políglota Complutense, la primera del mundo en su genero.
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